miércoles, 11 de febrero de 2009

CUANDO LAS IMÁGENES TOMAN POSICIÓN

El libro Cuando las imágenes toman posición, de Georges Didi-Huberman se centra en la figura del dramaturgo alemán Bertolt Brecht. A partir de su obra, Huberman nos presenta diversos temas sobre los que se mantienen debates en la actualidad. Cuestiones sobre arte, política, sobre la guerra y el exilio que hoy se analizan entre los intelectuales y que tratan de arrojar algo de luz al polifacético campo del arte que se nos presenta.


Brecht participó en la Primera Guerra Mundial. Trabajó como médico durante el conflicto y ya en la Segunda Guerra Mundial se dedicó a analizar la guerra desde el exilio. El dramaturgo tomó posición como dice Huberman, practicó un análisis crítico del conflicto desde la distancia. Esa distancia que para él venía muchas veces dada por su figura de exiliado y extranjero. En reiteradas ocasiones afirmaba en su Diario de Trabajo la dificultad de hablar o escribir sobre la guerra y de lo absurdo que podía llegar a ser el conflicto. Era algo muy parecido a lo que le confesaba el pintor Max Beckmann a su esposa Minna Tube, durante su participación como médico durante la Primera Guerra Mundial. Beckmann le hablaba de la absurdidad de lo que contemplaba a su alrededor. Las cartas que escribió el pintor fueron realizadas bajo un punto de vista más bien artístico. La crudeza de las situaciones que vivió, fueron en cierta manera soterradas, a mi parecer con la intención de no alarmar a su mujer que estaba lejos del frente. Beckmann, aunque describía algunas veces un panorama desalentador poblado de casas derruidas y algunas tumbas de soldados, nunca perdía la esperanza de que la situación en Europa cambiara. Incluso recordaba con algo de humor las dos ocasiones en que fue hecho prisionero. La primera de estas ocasiones le retuvieron porque pensaban que era un espía. Beckmann describe este momento atribuyéndole "cierto encanto", lo que nos demuestra la positividad del pintor.

El tema de la distancia en Brecht se refiere también a la ruptura. En la poesía épica se halla el origen, según el alemán, de esta discontinuidad del montaje. Así las fábulas antiguas presentan digresiones constantes que avanzan y retoman la línea argumental de una historia. Esta idea se puede trasladar hasta la edad contemporánea y se puede afirmar que nació a partir de la Primera Guerra Mundial. En los fotomontajes de Hanna Hoch o Raoul Hausmann, donde se muestran diversos recortes, diversas rupturas de un montaje lineal, aparece reflejado el sentido de este anacronismo disruptivo que al concatenarse en las ideas que refiere trata de buscar una verdad. En el momento en que fueron realizados, trataban de criticar el desorden de un mundo dominado por un poder que deseaba practicar lo contrario. A los gobernantes les interesa que el devenir se pare y se congele, que esta unión de ideas no se presente y no sea resuelta. En los fotomontajes como en el teatro pensado por Brecht, se trataba de presentar distintas heterogeneidades pero confrontadas. Hausmann hablaba de esto en sus escritos aludiendo a una dialéctica de las formas.

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